¿Te distraes fácilmente? 4 consejos para mejorar tu concentración

No importa si se trata de estudio, trabajo o incluso diversión, lo cierto es que para muchos de nosotros enfocar la mente en una tarea específica durante un buen rato nos puede resultar difícil.

Pero aunque te cueste, no todo está perdido: según expertos, es posible entrenar a tu mente y jugarle algunos trucos para que deje de divagar y se centre en la misión que tiene por delante.

Aquí te presentamos algunos consejos, muy sencillos de poner en práctica.

1. Aliméntate e hidrátate

Si te saltas el desayuno, la adrenalina entrará en acción y te hará sentir estresado, explica Harriet Griffey, autora del libro “El arte de la concentración”.

Vaso de agua

Lo que es bueno para el cuerpo, también lo es para el cerebro: combina proteínas con carbohidratos para estabilizar los azúcares en la sangre y bebe agua en abundancia, ya que la deshidratación reduce tu capacidad de concentración.

2. Dale más a tu mente

Según una teoría propuesta hace casi dos décadas por la profesora de psicología y ciencias del cerebro del University College de Londres Nilli Navie, añadir deliberadamente ciertas distracciones, como por ejemplo incluir sonido de fondo mientras tratas de concentrarte, reduce las chances de que te distraigas.

Esta teoría, que en inglés se llama Load theory y que en español podría traducirse como teoría de la sobrecarga, sugiere que esto funciona porque nuestra atención es un recurso limitado.

Así, si llenas cada espacio de tu atención con algo, no queda sitio para ninguna otra clase de distracción.

3.Haz garabatos

Según reseña la revista científica New Scientist, en un estudio se le pidió a un grupo de voluntarios que escuche una grabación con una voz particularmente aburrida.

Dibujos

Aquellos a los que se les permitió hacer garabatos en una hoja mientras escuchaban la grabación recordaban más lo que ésta decía.

El contenido de los dibujos también resultó importante: si los garabatos están relacionados con lo que estás intentando memorizar, pueden considerarse como un deambular intencional de la mente, que puede ayudar a que te concentres en la tarea que tienes que realizar.

4. Haz una pausa y sal a la plaza o al parque

A diferencia de un entorno urbano, un ambiente natural ayuda a liberar estrés.

Joven caminando en el parque

Una investigación de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, le pidió a un grupo de estudiantes que se de un paseo por la ciudad, mientras que otro fue enviado a dar una vuelta por una sitio verde, lleno de árboles.

El segundo grupo obtuvo una puntuación mejor en pruebas de concentración.

Si tienes un parque cerca, tómate un descanso y siéntate en el pasto o da una vuelta por allí.

El ejercicio también te ayudará a reducir la ansiedad y aumentar tu capacidad mental.

 

Fuente: BBC

¿Cómo nos quitamos el miedo a emprender?

Tengo que hacer una confesión: a veces dejo de hacer cosas o las retraso tanto como pueda porque me da miedo. Tal vez para muchos esto sea obvio pero para mí no lo era hasta que Federico Casas me lo dijo. Últimamente me ha dado por preguntar a mis amigos emprendedores con más experiencia que yo (“emprendedores seriales” hay que decirles) cuáles son algunos de los miedos específicos que identifican en el proceso de emprender y cómo o cuándo fue que lograron superar estos miedos.

Creo que el primer miedo es obvio, en general todos los emprendedores vivimos con el miedo a fracasar. Aunque sea totalmente válido, aunque sepamos que no todos lo vamos a lograr a la primera, ese miedo no se va. Nunca.

Ese miedo es el que nos hace levantarnos todos los días a trabajar aunque sepamos que las utilidades van a llegar mucho después, aunque existan partes del proceso de emprender que odiemos pero que sabemos que son necesarias. Ese miedo es el que nos obliga a buscar ayuda, alternativas de financiamiento, alianzas. Y nos tragamos el orgullo y nos quedamos sin dormir aprendiendo cosas nuevas, peloteando ideas.

Otro de los miedos (aunque ese va y viene) es el “qué dirán” porque uno se avienta a poner su propia empresa basado en los ejemplos de otros, en las historias de éxito, en su “sueño” de hacer algo propio y cambiar el estilo de vida. Y luego vienen los comentarios que, aunque casi siempre vienen desde una postura de preocupación porque nos quieren, de alguna manera nos desaniman. Que si ya empezamos a ganar dinero, que si hicimos mal en invertir todos los ahorros, que si no trabajamos demasiado y tal vez sería mejor buscarse un trabajo más estable.

Lo entendemos, les preocupa, pero a veces esa preocupación solo nos añade estrés al que ya tenemos por default como emprendedores. Y nuestro miedo al fracaso se hace cada vez más grande, y perdemos la perspectiva de nuestros pequeños logros simplemente porque todavía no entramos en la lista de “los más influyentes”.

Finalmente, está ese miedo al arrepentirse en el futuro (en realidad todavía no sé cómo llamarle) que es el que tiene que ver con ese imaginario “momento ideal” para emprender. ¿Es buen momento ahora? ¿Después? Entre mis modelos a seguir, además de mis familiares, está el ejemplo de Rodrigo Aguilar, co-fundador de Gazen que me dijo que ese miedo a veces tiene que ver con la presión y los estándares sociales “a mi edad, la mayoría de personas de mi generación ya cuentan con un trabajo fijo, estabilidad y sueldos decentes que les permite una mejor calidad de vida” y sin embargo, él tomó el riesgo y -creo yo- no le fue tan mal.

¿Es tal vez otro constante el miedo a perder la estabilidad? Pero si esa nadie la tiene segura. ¿Cómo superamos estos miedos? El primer paso es ser honestos con nosotros mismos y aprender a identificar los miedos. Luego, trabajar a pesar de ellos poco a poco. Entender que el mejor momento para emprender no existe y que siempre habrá muchos riesgos y personas preocupadas por seguirnos la pista, por ayudarnos a salir adelante o por intentar convencernos de cambiar de idea.

Los miedos siempre van a estar ahí, lo intentes o no lo intentes así que lo que cuenta aquí es hacerlo a pesar del miedo y repetirse a uno mismo “al menos lo intenté” antes de reprocharnos #PeroQueríasSerEmprendedor.

Como lo explicó Federico: “moverme hacia adelante a pesar del miedo, a no paralizarse e identificar cuando estoy tomando acciones basadas en una preocupación. Cuando emprendo un nuevo proyecto trato de identificar cuál es ese correo que llevo días sin responder, ese pendiente que no logro empezar y siempre atrás de ellos está un miedo, por lo tanto esas suelen ser las tareas críticas que si las hago daré los pasos más grandes hacia adelante” y sí.

Aquí es cuando admito que yo no me había dado cuenta de que había “pendientes” que sólo son míos y que he dejado para luego porque me da miedo fracasar después de tanto esfuerzo. Me sentí culpable por un par de días y a decir verdad, todavía estoy tratando de definir cuál de todos ellos voy a realizar primero.

 

Fuente: Entrepreneur

Usa estas señales para saber si eres un líder débil

La mayoría de las personas asocian un líder débil con una persona dócil, tímida y callada. Aunque en ciertos casos puede ser así, los malos dirigentes también pueden ser explosivos, dominantes y un tanto dictadores.

Puedes tener todo el éxito del mundo en la incorporación de nuevos clientes, el desarrollo nuevos productos y servicios, métricas de productividad, etcétera, pero si las personas no te están buscando para estar en tu equipo, entonces eres una cabeza de este tipo.

Estas son siete actitudes que revelan si eres un líder débil.

1. Tu equipo sufre de burnout
Ser ambicioso y tener ímpetu son señales de muchas cabezas de proyecto efectivas. Sin embargo, si estás haciendo que tu equipo trabaje excesivamente e intercambias a sus miembros de manera indistinta, entonces no estas aprovechando tus recursos. Recuerda que los pequeños éxitos de productividad que tengas hoy pueden afectar la salud de tu equipo a largo plazo.

El manejo constante de crisis puede convertirse en una forma de vida que destruya la moral de tus empleados y termine por ahuyentarlos. En todos los negocios existen épocas donde se requiere “echar toda la carne al asador” pero ese no puede ser el estado natural. Las personas también necesitan recargarse.

2. Evitas tomar decisiones difíciles
Hay que tomar una decisión y tú te sales por la tangente. Esto puede deberse a que necesitas estar 100 por ciento seguro de la elección que harás o porque no tienes confianza en tus habilidades. Así que le pides a tus subordinados obtener más “datos duros” para poder estar más confiado. Esperas hasta el último momento para decidirte pues así puedes decir que te equivocaste porque “el equipo” se quedó sin tiempo para reunir suficiente información.

3. No sabes dar buenas direcciones
Quieres sacar un proyecto lo más rápido posible pero no has pensado cómo lograrlo. Reunes a tu equipo para tener una junta para comenzar a trabajar rebotando ideas en voz alta. Sin embargo, la falta de dirección hace que la discusión se pierda en tangentes confusos, por lo que al final de la reunión tu equipo sigue sin saber cuál es el rumbo a seguir, cuáles metas deben alcanzar y muchas áreas de acción quedan abiertas a la interpretación.

Al final, le dejas  tus subordinados la responsabilidad de interpretar qué es lo que quieres. Una señal segura: después de tener junta contigo, el equipo sale confundido y sabe que este nuevo proyecto será un desorden…como todos los demás.

4. Humillas a los miembros de tu equipo en público
No hay mejor manera de hacerse de una mala reputación como dirigente que regañar groseramente a uno de tus subordinados en frente de otras personas.  Puedes pensar que alguien hizo algo que necesita corrección, pero hacerlo de manera pública sólo demuestra que eres una persona inestable.

Los líderes débiles tienden a humillar a otros para sentirse mejor con ellos mismos. Si alguien de tu equipo merece tener una crítica constructiva, hazlo en privado. Hacer una “escenita” en una junta sólo  incomoda a los demás miembros del proyecto y no te deja en una posición de poder. Por el contrario, las buenas personas reaccionarán a la humillación y conseguirás distanciarte de un equipo que entregará resultados mediocres porque te tienen miedo.

5. Prometes pero no cumples
Entras juntas con los directores de la empresa o con un cliente importante y para asegurar tu posición, haces promesas irreales. Esto hace que te veas bien en el momento pero rara vez cumples con lo pactado o peor, dejas que sea tu equipo el que se encargue de cumplir tu palabra. Acciones así sólo disminuyen tu credibilidad y te expone como un individuo de “mucho ruido y pocas nueces”.

6. Le pides a muchas personas trabajar en lo mismo (y lo haces en secreto)
Es buena idea tener diversas opciones, pero no decirlo abiertamente ante tu equipo hace que las personas se enojen y se frustren cuando descubren que los apartaste en secreto de su operación habitual para realizar un proyecto en el que muchas personas están participando. Esto es especialmente dañino cuando eliges el proyecto que vas a utilizar, pues invariablemente mandas la señal de que no confías en tu equipo para realizar una buena propuesta de manera individual.

7. No das retroalimentación honesta
Evitas dar críticas constructivas porque no quieres lastimar los sentimientos de las personas. Ya sea que se trate de su desempeño, las posibilidades reales que tienen de recibir un aumento o si crees que son material para tu equipo, crear expectativas irreales es muy dañino pues genera amplia confusión cuando estas no se cumplen. Dar buena retroalimentación es la marca de un líder fuerte.

Fuente: Entrepreneur

Así cobran los becarios mejor pagados del mundo

En plena polémica por el conflicto sobre algunos restaurantes de alta cocina y sus precarias remuneraciones a los becarios, conoce la otra cara de la moneda. ¿Quieres saber lo que cobran los becarios de grandes compañías como Microsoft, Facebook o Amazon?

Facebook es sin duda, la compañía mejor valorada a nivel mundial para comenzar la andadura profesional de los más jóvenes. En el seno de la organización capitaneada por Mark Zuckerberg, los becarios reciben formación y mentoría de auténticas eminencias y además de tener comida, alojamiento y transporte totalmente gratuitos, los sueldos son vertiginosos: el salario medio de los becarios es de 8.000 dólares mensuales, cifra equivalente a unos 7.350.

Además, los beneficiarios de esta medida optan a remuneración extra cuando forman parte de los eventos internos. Facebook no es la única compañía que ofrece estas ventajosas condiciones laborales a los becarios: la siguiente infografía elaborada por Statista recoge los sueldos medios de aquellas personas que más cobran de media al mes en Estados Unidos bajo este tipo de contratos. Los datos fueron recogidos por Glassdoor durante el último año, desde abril de 2016 a abril de 2017.

Las empresas del mundo que mejor pagan a sus becarios

En el podio también se encuentra Microsoft: el gigante tecnológico se lleva la plata ofreciendo un salario medio mensual de 7.100 dólares (6.522 euros) y programa cada verano prácticas de doce semanas para desarrolladores de software. En la tercera posición destaca ExxonMobil Corporation, una empresa petrolera estadounidense que también mima el bolsillo de sus trabajadores principiantes con remuneraciones de 6.500 dólares al mes.

Si quieres conocer las diez empresas que mejor pagan a sus becarios -entre las que se encuentran gigantes del ecommerce, líderes en fabricación de dispositivos tecnológicos o medios de información financiera-, no te pierdas la siguiente infografía.

Los becarios con los sueldos más altos del mundo

Fuente: Ticbeat

¿Me merezco un aumento de sueldo? Descúbrelo con este método

A la hora de pedir un aumento de sueldo no sólo debes decidir cuándo y cómo hacerlo: antes de nada tienes que saber determinar si verdaderamente te lo mereces.

Pedir un aumento de sueldo no sólo requiere valor, también exige preparación. Eso si, volverte experto en negociar tu salario y seguir todos los pasos para conseguir un aumento no es suficiente.

El primer paso antes de pedir un aumento de sueldo es saber si realmente te lo mereces. No sólo estarás más preparado para enfrentarte a ello exitosamente, sino que te ahorrarás el disgusto en caso de que no te corresponda. En definitiva, es mejor descubrir la cruda realidad por ti mismo, que por tu jefe durante la negociación con los nervios a flor de piel.

Por lo tanto, al pedir un aumento no sólo debes tener una petición, sino un motivo. Alexander Dickinson, experta en negociaciones salariales, explica que el momento clave para pedir un aumento es cuando puedas exponer claramente el valor que has aportado a la compañía.

El valor no sólo se mide en dólares“, explica Dickinson. “Puede ser lanzar un nuevo programa o hacerte cargo cuando un miembro del equipo se marcha y no es reemplazado de inmediato“, afirma.

Esencialmente, independientemente de tu valor, has de demostrar que tu aportación a la empresa es superior a tu percepción salarial.

Anota todas las tareas que lleves a cabo que no estuvieran estipuladas en la oferta de trabajo que aceptaste inicialmente o que tengan especial relevancia para la compañía. Así, también es aconsejable determinar si tu propuesta encaja en la industria de la que se trate.

The Muse ha creado un formulario que puedes rellenar semanal o mensualmente con el fin de responder a la pregunta esencial: ¿me merezco un aumento de sueldo?

Estas son las claves del formulario que puedes descargar aquí:

  • Calcula el valor que has aportado a tu equipo desde tu última autoevaluación.
  • Recopila los proyectos o iniciativas de las que te hayas encargado en este último periodo.
  • Describe en qué ámbitos consideras que has desempeñado mejor tu trabajo.
  • Anota qué tareas has llevado a cabo que no estaban previstas en la descripción de tu puesto.
  • Escribe tus logros.
  • ¿Has ayudado a tus compañeros a alcanzar sus metas?
  • ¿Que barreras has superado desde tu  pasada autoevaluación?
  • Describe los proyectos que tengas en mente y cómo aportaran valor a tu equipo o a la empresa.
  • ¿Porqué eres irremplazable?
  • Piensa las razones por las que te merezcas un aumento.
  • Plantéate por que motivos podrías no merecerte un aumento, y como demostrar lo contrario.
  • Determina si es el momento adecuado para pedir un aumento en atención a factores internos y externos.
  • Ponle una cifra al aumento.
  • Planea tu discurso con tu jefe para pedir el aumento salarial.

Fuente: Ticbeat

Los 4 rasgos que caracterizan a todo buen líder

¿Cuáles son las características que más valoras en un buen jefe? La inmensa mayoría de trabajadores del mundo ponen especial hincapié en los cuatro puntos que destacamos a continuación y que comparten los mejores líderes del mundo.

A pesar de que existen diversos estilos de liderazgo -según el margen de libertad que permita a sus empleados, su capacidad para delegar responsabilidades, la distancia en el tono y lenguaje que emplee con ellos o sus mecanismos y armas a la hora de negociar y lanzar un proyecto-, lo cierto es que podemos detectar rasgos comunes e inherentes que todos los buenos dirigentes comparten.

 

Gordon Tredgold, fundador y CEO de Leadership Principles ha recalcado en un artículo elaborado para la revista Inc que tras trabajar con equipos de todo el mundo, de docenas de culturas, y de diferentes generaciones –desde baby boomers a millennials-, puede subrayar los cuatro rasgos esenciales que hacen que una plantilla de empleados valore a su líder, siga su mentoría y obtenga excelentes resultados, sea cual sea su estilo a la hora de dirigir la empresa.

4 puntos clave para que un jefe sea valorado por su equipo

Estos sencillos ingredientes son fundamentales para mantener elevada la motivación y la productividad de tu equipo:

  • Dirección clara:  Este es el trabajo número uno del líder y su principal prioridad, debiendo adoptar un estilo propio de comunicación que permita al equipo comprender y llevar a cabo las diferentes metas y objetivos para la empresa. Si existe una falta de claridad podrían producirse malentendidos y confusiones que frustren y desmotiven a la plantilla.
  • Apoyo para el éxito: Los diferentes departamentos y profesionales son los encargados de llevar a cabo el trabajo que vertebra a la compañía y como líder, es indispensable proporcionarles todo aquello que precisen para tener éxito y salir airosos de cada proyecto. Atender sus peticiones, escuchar sus quejas, demandas y sugerencias, proveerlos de las infraestructuras tecnológicas y las condiciones precisas para llevar a cabo las tareas, impulsar una cultura corporativa positiva y sentar las bases para un ambiente laboral sano, flexible y valioso deben ser algunos de los principales puntos a tener en cuenta.
  • Espacio y responsabilidad: Ningún profesional quiere sentir perpetuamente el aliento de su jefe en la nuca. Debes proporcionar apoyo sin restar responsabilidad a cada empleado, ya que de esta forma podrían producirse errores, fomentar las situaciones de estrés y conducir a la desmotivación y a la bajada de los niveles de productividad. Tutorizándolos con precisión y a la vez otorgándoles espacio para fallar lograrás retener el talento y generar confianza, mejorando la autoestima de los empleados. 
  • Alabanzas: La retroalimentación positiva es clave para construir un equipo sólido, unido y confiado. Por supuesto que es importante saber cómo dar un feedback negativo a los empleados ante fallos, errores o descuidos, pero no hay que olvidar la importancia de la cultura del reconocimiento, aquella que reconoce el esfuerzo y la disposición de los trabajadores. Los elogios, el sentido de pertenencia y la asignación de significado a las tareas realizadas tienen a veces mayor importancia que el propio salario.
 Fuente: Ticbeat

Sentarte cerca de una persona tóxica puede hacer que te despidan

¡Cuidado con tu compañero de trabajo! Un nuevo estudio ha averiguado que sentarte cerca de una persona tóxica puede hacer que te despidan.

Inevitablemente, todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos afecta. Y es que las personas con las que nos relacionamos día a día pueden llegar a influir más de lo que pensamos a nivel personal y profesional.

Un grupo de investigadores de EEUU ha estado estudiando los comportamientos de los empleados de varias firmas de tecnología, y los resultados publicados en Kellog Insight han sido sorprendentes.

En el lado positivo de la balanza, las conclusiones a las que llegaron es que cualquier trabajador de la organización podía influir positivamente en otro siempre que se sentara en un radio de ocho metros.

Esto implicó un 15% más en productividad, lo que, en algunos casos, llegó a suponer un millón de dólares más a final de año.

Sin embargo, también descubrieron una parte mala. Y es los compañeros más conflictivos afectaban negativamente al rendimiento de otros asalariados. Tanto es así que, en ocasiones, estos trabajadores quedaban relegados de su puesto, e incluso, eran despedidos.

Todo esto implica una conclusión clara: el ambiente laboral influye en la productividad de los empleados.

trabajo toxico

El efecto spillover

Este estudio realizado por Dylan Minor y cuyo coautor es Michael Housman se centró sólo en los trabajadores tóxicos. Los investigadores analizaron más de 58.000 horas de trabajo de 11 compañías distintas y, como hemos adelantado, los resultados fueron impactantes.

Descubrieron que esas “manzanas podridas” costaban unos 12.800 dólares en pérdidas a cada empresa.

Aún así, la situación no es tan sencilla. A día de hoy, la “multitarea” es una situación extendida entre muchas compañías. Por eso, descubrieron que muchos trabajadores sobresalían en unas áreas, mientras que en otras crean un ambiente negativo.

En estas segundas, comprobaron que muchos de los que se sentaban a su alrededor acabaron siendo despedidos ya que su comportamiento no era el correcto y, por lo tanto, hicieron que disminuyera la productividad de los mismos.

Por otra parte, y tal y como hemos explicado al principio, no todo van a ser malas noticias. En esta misma investigación también se descubrió que aquellos compañeros que creaban un ambiente laboral positivo ayudaban a mejorar el rendimiento de aquellos que tenían alrededor.

Otra de las conclusiones a las que llegaron es que los compañeros tóxicos eran más influyentes que los positivos, y propagaban su negatividad mucho más rápido que los buenos empleados. Sin embargo, una vez que los “trabajadores malos” eran despedidos o cambiados de departamento, la productividad aumentaba rápidamente.

Por esa razón, los investigadores dieron algunos consejos a los responsables de las empresas. “Lo primero que hay que tener en cuenta es que no hay un trabajador perfecto“, explica Minor.

Simplemente, hay trabajadores que son mejores en unas cosas que en otras. Por esa razón, la clave para que una empresa funcione se basa en encontrar distintos especialistas en un área que encajen entre sí para que puedan trabajar juntos.

Los expertos recomiendan a los jefes pensar en las fortalezas que quieren destacar en una determinada área. A continuación, y basándose en las cualidades que tienen los superiores, deben pensar en si quieren emparejar a personalidades similares o complementarias.

Es decir, si tienes un líder responsable, tienes que pensar si ese departamento necesita una figura que le ayude a continuar con esta habilidad o, si por el contrario, necesitan a alguien más creativo.

Dependiendo de las necesidades de los departamentos, deberán tomar una decisión u otra.

Fuente: Ticbeat

Aprende a entender y superar un despido

Ser despedido es sinónimo de fracaso para muchos; no obstante, para este experto en empresas se trata de una percepción equívoca. Aprende a entender el despido y, sólo así, superarlo.

Desde una temprana edad a los niños se les enseña a triunfar; has de estudiar para conseguir el mejor trabajo; tienes que entrenar para ganar la carrera; ganar, triunfar y conseguir lo mejor, una filosofía inculcada incluso en las mentes más jóvenes. No obstante, ¿alguien les enseña a fracasar? ¿No deberían aprender a apuntar a lo más alto, y a levantarse si se caen? De nada sirve saber cómo alcanzar una meta si nos frena el miedo a fallar

En esta línea se postula Adam Grant, un reconocido profesor en la escuela de negocios Wharton, una de las mentes más influyentes en el mundo empresarial, y autor bestseller del libro sobre el éxito ‘Give and Take’.

El mismo explicó en un artículo publicado en LinkedIn las claves para aceptar y entender un despido y, consecuentemente, superar el fracaso.

Apunta que ante un despido la gran mayoría reaccionan de manera similar, empezando por culpar al mundo de su desgracia. Ya sea el jefe cabrón, el superior envidioso o el compañero competitivo, alguno es el responsable. A continuación comienza la crítica hacia uno mismo: no sirvo para nada, soy un fracasado y no le caigo bien a nadie, ¡bam!.

Estas reacciones típicas sólo nos debilitan. Si culpas al resto nunca aprenderás de tus errores y por lo tanto, nunca avanzarás. En cambio, si escoges machacarte a ti mismo acabarás con tu confianza y de nuevo te frenará un pavor incontrolable a volver a hacerlo mal.

Grant dio con la mejor manera de superar el despido mientras trabajaba junto a la jefa de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, para publicar su libro Option B. Conversando, ambos llegaron a la conclusión de que un consejo dado por una psicóloga respecto a las relaciones amorosas era totalmente aplicable a la vida laboral. Contrario a lo que muchos piensan, en una relación no sólo hay dos personas: “estás tú, la otra persona, y la propia relación“, explicó Sandberg.

Lo mismo sucede en un empleo. Grant lo ejemplifica con una metáfora: “Cuando alguien fracasa, no es porque haya una manzana pudriéndose en el barreño. Es porque el barreño es una mala relación“.

Se trata de un enfoque puramente lógico. Si alguien achaca las críticas recibidas a su relación en el trabajo dedicarán sus esfuerzos a mejorarla, a currarse esa relación.

Así, a veces conviene aceptar que esa relación no es la que necesitas; si trabajas en una tienda de videojuegos y odias los videojuegos lo más probable es que no hagas un buen trabajo, no porque seas un fracasado sino porque la relación no funciona.

De ninguna manera esto debe servir para excusarse y no hacer frente a nuestros errores y defectos, pero si ayuda entender que la mayoría de las veces el problema no son los individuos sino la relación en si.

Fuente: Ticbeat

 

8 cosas que debes revisar antes de enviar un CV

¿Estás buscando trabajo? Te mostramos las 8 cosas que debes revisar antes de enviar un CV a una empresa. Y es que los pequeños errores pueden costarte el empleo.

Ya te hemos hablado en alguna ocasión de los errores más frecuentes en un currículum o de lo que debes eliminar del mismo inmediatamente.

Sin embargo, y a pesar de que te hayas pasado horas preparándolo para impresionar a los reclutadores, es muy probable que se te haya escapado algo.

Así que antes de pasar tu CV a PDF, lo mejor que puedes hacer es revisar esta lista de cosas.

¿Quieres saber cuáles son?

1. Ortografía

No importa las veces que hayas revisado tu CV. Antes de darle a “Guardar”, te recomendamos revisar cualquier falta ortográfica que pueda haber.

Word puede mostrarte algunos errores, pero la sintaxis de una frase nunca te la corregirá. Por eso te recomendamos mandar tu currículum a un amigo para que lo revise. Y es que cuatro ojos siempre ven más que dos.

2. Tiempos verbales

Como norma general, si comienzas a escribir tu CV en presente, usa el presente en todo el texto, y si es en pasado, usa el pasado en todo el texto. No intercales tiempos verbales.

3. Focaliza

Una de las claves para que tu CV triunfe es la claridad. De esta forma, tienes que dejar claro el puesto que desempeñaste en el pasado y focalizar tu experiencia en ese tema. Por ejemplo, si quieres aplicar para un puesto de Community Manager, destaca cualquier experiencia que tengas en ese ámbito.

4. Fuente

Los expertos recomiendan utilizar una de estas tres fuentes: Helvetica, Times New Roman y Lato. Salirte de la norma puede resultar peligroso y, por supuesto, utiliza siempre la misma (no cambies a lo largo del texto).

5. Evita lenguaje pedante

Si no quieres aburrir al reclutador, te recomendamos que evites utilizar lenguaje pedante en tu CV.

6. PDF

Has pasado horas redactando tu CV…y todo puede quedarse en la ruina por no pasarlo a PDF. Si no quieres que el formato de tu texto cambie, asegúrate de que lo conviertes antes de enviarlo.

7. Número

Ya lo hemos comentado en alguna ocasión: siempre que sea posible, intenta demostrar tu valía con números. Ejemplo: “Aumentamos el tráfico de la página un X%”.

8. Título

Tienes que nombrar el archivo de forma concreta. Evita el clásico: CV.pdf o JoseCV.pdf. La mejor forma de titularlo es: nombre completo, mes y año. Ejemplo: JoseMartinezJimenez-mayo2017.pdf.

 

Fuente: Ticbet

Cómo lidiar con ese compañero que no sabe trabajar en equipo

En una entrevista de trabajo nos pueden hacer preguntas surrealistas, preguntas para descubrir nuestro perfil profesional o incluso para saber qué nos motiva y apasiona. Pero hay una aspecto que suele salir a relucir casi siempre, ya sea porque nos cuestionen por ello o porque nosotros mismos hagamos referencias explícita: la capacidad para trabajar en equipo.

Pese a que es un aspecto que se da por sentado, y que incluso los reclutadores está cansados de ver en los curriculums y cartas de presentación, el ser capaz de trabajar con otros sigue siendo un elemento que sale a relucir en los procesos de selección.

Y que (curiosamente) todo el mundo parece dominar; hasta que llega la hora de sacar un proyecto adelante en equipo y se descubre que siempre hay alguien que no está a gusto trabajando de esta manera.

Ya sea por individualismo, por desmotivación o incluso porque no lo haya hecho antes, lo cierto es que es bastante habitual que en los equipos uno de sus miembros tienda a desmarcarse y haya que tirar de él para que no ralentice el trabajo de los demás, con el gasto de tiempo y recursos que ello supone

Los expertos coinciden en señalar que la presencia de estos profesionales es un handicap que puede atrasar el proyecto, desmotivar al resto y, en el peor de los casos, hacer que fracase.

Por eso no es una cuestión baladí. Si lideras un equipo y no puedes prescindir de ese compañero que no sabe (o no quiere) colaborar como el resto, toma nota de estos consejos:

No saques conclusiones precipitadas

El ser humano tiende a sacar sus propias conclusiones ante los hechos, el problema es que a menudo las toma por ciertas sin pararse a comprobar que sea así. Si en nuestro equipo tenemos un compañero que no acude puntual a las reuniones o que no propone ideas, lo fácil es creer que le falta profesionalidad o que es un vago.

Los expertos en liderazgo aconsejan que, antes de caer en prejuicios erróneos, pensemos en los motivos que le pueden llevar a comportarse de esa manera. Puede ser que tenga problema en casa, económicos o personales, que le tengan distraído de sus responsabilidades o tenga otro tipo de presiones.

Dialoga

Pero no te quedes con la duda. Lo mejor que se puede hacer en estos casos, como en cualquier situación donde hay conflicto, es hablarlo con el compañero que no colabora con el equipo. No se trata de preguntarle directamente qué le pasa, porque puede ser algo íntimo o personal que no quiera compartir, pero dale la oportunidad de explicar por qué se comporta de esa manera.

Una charla con un café puede dejar entrever rasgos de personalidad que de otro modo no saldrían. Así puedes deducir qué está yendo mal para que ese compañero no ejerza su rol en el grupo como se espera de él.

Revisa la misión de grupo

A veces puede ocurrir que el problema no sea sólo de ese compañero que no sabe trabajar en equipo, sino de todo el grupo. Cuando la misión no está clara o esta se desvía del camino marcado inicialmente, puede haber confusión y los roles se desestabilizan.

De nuevo lo mejor es hablar pero esta vez con todo el equipo. Revisad qué se ha hecho hasta el momento y qué no, si creen que debería cambiarse alguna metodología y si creen que el propósito del proyecto se ha visto alterado.

Aclara los roles de cada miembro del equipo

Tras esta revisión de objetivos, a continuación es casi inevitable aclarar los roles de cada miembro del equipo. Puede ser que ese compañero que no colabora no sepa bien cuál es el suyo ni su función. En este punto conviene despejar dudas y aclarar misiones y objetivos específicos de cada uno de los miembros. Así todo sabrán qué se espera de ellos.

Ajusta roles a perfiles

Puede ocurrir que al esclarecer roles, descubras que ese compañero que no colaboraba con el grupo lo hacía porque no estaba ejerciendo el que le correspondía.

Como ya sabrás, existen distintos perfiles de empleados según sus características y motivaciones. Para que rindan y estén motivados, lo ideal es que éstas se correspondan con el rol que ejercen. Por ejemplo, si uno de los miembros es independiente y prefiere que no le estén constantemente supervisando, igual lo único que necesita es que le den más espacio de actuación para no sentirse tan controlado.

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