Cómo ser un buen CEO: 5 rasgos que los distinguen

Ante una situación de crisis económica, se presentan múltiples preocupaciones que afectan a chicos y grandes casi sin distinción. Es fácil que te acostumbres a convivir con un panorama negativo, de frustración y mera sobrevivencia. Menos simple, pero más útil, es ser proactivo y conseguir conjugar el prisma “crisis = oportunidad“, para hacer de ésta una situación positiva. Para esto es vital contar con personas con talento y capacidad de liderazgo.

En una situación de cambio, cómo esta, los líderes tienen que resolver no sólo los problemas operativos, financieros y estratégicos que parecen ser el origen de sus problemas. A menudo, también se enfrentan a una cultura corporativa muy derrotista, que requiere dar un vuelco hacia una cultura de confianza para que los hábitos y comportamientos puedan arraigarse, lo que permite resolver problemas cuando de tu negocio frente la crisis.

Es en estos momentos cuando la imagen de un buen líder personificada en la calidad de un CEO se hace imprescindible para tu empresa. Pero conseguir alguien con estas características no es tan difícil como parece. Es sabido en el mundo de los negocios que se necesita menos para ser un CEO exitoso que lo que se necesita para ser un científico exitoso.

Parece muy simple, pero así lo es. Los negocios no son tan enredados. Las personas que intentan hacerlos complejos sólo consiguen salir heridas. La gente siempre sobrestima la complejidad de este mundo. No es una ciencia aeroespacial. Quien es capaz de entender esto a la perfección y llevarlo a la práctica será la persona indicada para tu empresa.

El mundo empresarial es como el fútbol: el equipo que tiene los mejores, gana. Y con el mejor DT, arrasa. Como el CEO es quien se encarga de la gestión y dirección administrativa de tu empresa, teniendo al más talentoso en tu equipo insertarás a tu empresa en el camino al éxito. Son 5 las características de un gran CEO y aquí te las presentamos:

1. Capacidad de autoconocimiento

 

Los grandes CEO son grandes líderes. Se conocen a sí mismos y saben lo que significa tener ese cargo. La gente los busca para resolver problemas porque los reconoce como personas justas e imparciales.

Soportan las desilusiones con más dignidad que otros y reconocen los logros de los demás. No entran a la oficina gritando lo que necesitan. No les preocupan los títulos ni las estructuras de poder sino el bienestar de todos los que trabajan en la compañía.

Finalmente, los grandes CEO buscan la opinión de los demás. Quieren saber cómo son percibidos por sus dirigidos para poderse comprenderse mejor y seguir creciendo como líder. También quieren “feedback” sobre la compañía desde la perspectiva del empleado y usan las encuestas como punto de partida para crear un diálogo que mejore las cosas.

2. Abundancia de recursos

 

Demuestran tener una energía inagotable. Llegan al trabajo con gran entusiasmo. Hasta cuando no tienen ganas, encuentran la forma de recuperar energía. Se cuidan mucho física y emocionalmente para estar en condiciones de ayudar a los empleados y atender las necesidades de la compañía. Dan mucho más de lo que piden. No abandonan la lucha. Sin hacer acusaciones, buscan soluciones a los problemas para que no vuelvan a ocurrir.

3. Coraje

 

El CEO tiene uno de los trabajos más difíciles. Por más arduo que haya sido fundar la compañía, más difícil es mantenerla funcionando y en crecimiento. En todo momento debe decidir qué está bien y qué está mal y actuar en consecuencia, con el mayor coraje posible.

Habrá muchas ocasiones en que el CEO se verá tentado a suavizar algún episodio, que en realidad requiere tomar una medida decisiva, por las posibles consecuencias o porque en ese momento la compañía tiene demasiados problemas. Sin embargo, un directivo que no ejerce el suficiente juicio moral perderá su integridad personal frente a todos sus empleados.

4. Voluntad para mostrarse en peligro

 

Un gran CEO no teme que lo vean en la mala y contesta las preguntas más difíciles, esas que desea nunca se hagan realidad. Necesita un plan A y un plan B destinado a contemplar el peor escenario posible. Este plan debe contemplar temas tales como: ¿qué pasa si se produce una caída en todo el negocio? ¿Qué pasa si las regulaciones estatales afectan mi negocio? ¿Qué pasa si perdemos un cliente que representa 50% de nuestras ventas? Prepararse y preparar a la compañía para esas eventualidades puede marcar la diferencia entre un año difícil o dos, y la quiebra. La clave está mantenerse preparado y en condiciones de actuar rápidamente para reducir la pérdida.

5. Visión de futuro

 

Los CEO tienen una habilidad especial para entender los mercados en que operan, cultivan la capacidad de ver oportunidades para su compañía y sellar los acuerdos que convierten esas oportunidades en realidades. Además de intuición, todo es producto de mucho trabajo y disciplina para mirar constantemente hacia adelante con el objeto de crear una compañía exitosa.

Mirar hacia adelante también quiere decir capacidad para contratar y retener a la gente adecuada, con miras al crecimiento de la compañía.

Con el tiempo, cada empresa debe desarrollar una sólida fuente de negocios para los tiempos económicos buenos y malos, porque nunca se está completamente absuelto de pasar por malos tiempos durante la vida de tu empresa.

 

Fuente: Entrepreneur

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